¿Deberes? El primer error está en su nombre.

Siempre he creído que algunos padres cometían un error haciendo creer a los niños que ir al colegio era su “trabajo” ves? igual que papá y mamá van a trabajar y algunos días no tienen ganas… tu trabajo es ir al colegio.

Obligación, trabajo, deber… todos son términos con connotaciones negativas, se transmite al niño la impresión de que el trabajo es malo, aburrido, cansado que lo hacemos por obligación y que si pudiéramos elegir no lo haríamos… En muchos caso por desgracia es así, pero no podemos trasladar nuestras frustraciones a los niños. En mi generación los padres nos decían, “estudia para que no tengas que aceptar un trabajo duro y mal pagado”, nos crearon la expectativa de que con estudios el trabajo sería elegido y mucho mejor que el de nuestros padres y aunque tampoco era del todo cierto, al menos era una esperanza.

Ahora algunos padres presentan a los niños un panorama que dan ganas de bajarse del mundo… pero volviendo al tema de inicio… Los niños deberían saber que el colegio es un lugar donde aprender y deberían querer aprender, su instinto les lleva a ello y si no les desalentamos, su curiosidad es más fuerte que la desesperanza adulta que a veces vemos en ellos.

Prácticamente todos los niños empiezan el colegio con alegría, curiosidad y mucho interés. Mantener esa llama es tan sencillo como preguntarles cada día ¿qué has aprendido hoy? ¿que has hecho? ¿a qué has jugado? y sobre todo escuchar lo que nos cuentan, mostrar verdadero interés en cada detalle, pedir más información, hacer que recuerden, describan y expresen todo su día, investigar lo que les haya interesado, buscar más información, dibujarlo, escribirlo, pedirles alguna demostración practica para que nos quede más claro… (nosotros no hemos oído a su profe y necesitamos detalles)

Entre los 3 y los 10 años estas conversaciones son la mejor ayuda para afianzar lo aprendido en el cole, para mostrar a nuestros niños cuánto nos importan sus cosas, para establecer un nuevo vínculo con ellos y su aprendizaje para que el cole y la familia no sean mundos distintos y cuando llegue la secundaria tendrán adquiridas unas habilidades que harán que las tareas pedidas por sus profes no sean para ellos sino una prolongación de esas conversaciones… conversaciones que según se hagan mayores, los padres echaréis de menos…

Por cierto, me encantó la publicidad de IKEA sobre este tema:

http://goo.gl/ffCFi9

 

 

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Lo de las cinco claves

Siempre que puedo leo opiniones y artículos sobre educación en general y educación matemática en particular.

Últimamente veo el río de la educación algo revuelto, me gusta pescar pero prefiero las aguas tranquilas, no creo que las polémicas sean siempre beneficiosas, no obstante, me uniré a los agitadores e incluso me apuntaré a la moda de simplificarlo todo:

Cinco claves para los padres para mejorar el aprendizaje de las matemáticas

1.- Si no te gustan las matemáticas, no se lo digas a tu hijo, no le haces ningún favor, quien sabe, igual a él sí le divierten.

2.- No hagas los deberes de tu hijo, ayúdale a identificar sus dificultades y a saber expresarlas. Y anímale a preguntar en clase, no es malo.

3.- No juzgues a tu hijo por sus notas y nunca, nunca, nunca, pero NUNCA lo compares con otros, ni por encima ni por debajo.

4.- Deja que te cuente qué ha hecho en clase hoy, es la mejor forma de recordar, resumir y aprender, y que te explique cómo se hace el ejercicio hasta que lo entiendas bien 😉

5.- Si tienes en casa un genio de las mates, siéntete orgulloso de él y si no también. Todos conocemos grandes personas felices que dicen no saber de matemáticas (aunque eso nunca es del todo cierto, pero este tema lo dejaremos para otra ocasión)

Cuento Jodorowsky

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La escuela abierta: un sueño

Ahora que la web 2.0 me ha devuelto al foro común, he vuelto a engancharme a opiniones y artículos en torno a la educación. De nuevo descubro que no soy la única, que más gente comparte mis preocupaciones, que aquellas opiniones que me guardaba por no ver las caras de espanto de los colegas, no son elucubraciones propias de una mente calenturienta estresada por los junios acumulados, sino que tal vez tengan sentido y no sea la única que lo cree. Gracias Internet!, el mundo es grande.

Siempre he pensado que la escuela en general y la educación masificada no eran sino un mal menor, una chapuza, un parche para poder acercar la educación sin grandes costes a las masas, pero mi mente siempre se iba hacia aquella viñeta del genial Quino:

Quino

La educación controlada al milímetro, que para eso están los expertos, no vaya a ser que un niño de 6 años se interese por la astronomía, o uno de diez quiera saber más de los fenómenos físicos. Sobre todo no permitáis que los niños pregunten ¿por qué?…

Y no es tan antiguo, no es propio de otros tiempos o de “los otros”, no es una opción política diferente, es más bien una cuestión logística, mas niños implica menos libertad, más control supone menos autonomía, más orden, menos curiosidad…

Sé que resultaría económicamente inviable, o tal vez no, legalmente complicado, seguro, y más en España, y socialmente inadmisible ¡hasta ahí podíamos llegar! Está claro, esto no es un proyecto sino un sueño, pero ¿por qué no plantearlo?

Partimos de un espacio diferente, creo que uno de los fallos de la escuela actual es la separación por edades, cursos, etc. Los niños sólo se mezclan con sus iguales y sólo ven otros niños de su misma edad peleándose con las mismas lecciones que ellos. Así pues la primera diferencia sería esta: aulas únicas, distinguidas tal vez por asignaturas (aunque no estrictamente como las conocemos) más bien por campos del conocimiento, pero no por nivel o por edad. Cualquiera que quisiera saber de geografía entraría en el aula X, con mapas más o menos complejos, bolas del mundo, libros, ordenadores… con otros alumnos, chicos ma350px-Expedition_Cabeza_de_Vaca_Karteyores que estudian lugares lejanos y me aconsejan un atlas concreto para resolver mi duda; niños más pequeños que me preguntan ¡a mí! que dónde está África en el mapa grande de la pared del fondo, un grupo trazando en Google Earth la ruta de la expedición de Cabeza de Vaca en la búsqueda de La Florida, profesores que pasean de un grupo a otro asesorando, animando, completando…

La tecnología actual nos permite tener en cualquier lugar del mundo la biblioteca universal más completa que el hombre ha conocido: libros, películas, información actual y en directo, opiniones nuevas y viejas, visitas virtuales a los mejores museos del mundo, virtualización de experimentos físicos, recreación y modelación de proyectos arquitectónicos y de ingeniería…

En cualquiera de las aulas podría haber niños y personas de cualquier edad, adultos buscando una información concreta, jóvenes preparando un trabajo universitario…

Durante unos meses de mi vida tuve la gran suerte de participar en un aula común en mi barrio. La verdad es que, aunque yo era muy pequeña, tengo gran cantidad de recuerdos de aquellos días y algunos muy marcados. Ya de mayor, por curiosidad personal y por mi dedicación profesional, investigué un poco y descubrí que sólo fue un problema momentáneo: barrio nuevo y populoso sin suficientes plazas en los colegios “normales” para todos los niños que llegaron por lo que las autoridades permitieron a un grupo de profesores que nos “recogieran” en unos locales comerciales y nos fueran enseñando lo que pudieran en lo que se terminaban las obras de los nuevos colegios.

Compartir la clase con chicos mayores (chicos y chicas en una época en la que no era lo común) fue para mí todo un descubrimiento.  Aún recuerdo al Señor Germán (que a lo mejor tenía veintipocos años…) explicando unos problemas decuadernillos-_rubio-infocif quebrados a los mayores mientras yo esperaba en la fila para que corrigiese mis sumas y su sonrisa cuando le pregunté si yo podía hacer eso… -Primero tendrás que aprender a multiplicar. – Vale, enséñeme! y lo hizo. Ya, con trampa, me enseñó un truco para hacer las cuentas mirando la tabla que venía en la contraportada de un cuaderno de Rubio. Me tuvo entretenida toda la mañana, y a otra niña mayor revisando mis cuentas y me hizo feliz, y me sentí orgullosa, y la compañera que me ayudaba salió gritándole a su madre: mamá, mamá, hoy me han puesto de maestra!

Quiero eso para mis alumnos, quiero que puedan sentirse útiles enseñando a los pequeños, que sepan que lo que aprenden hoy sirve para saber eso tan complicado que hacen los mayores, que todos tengan siempre alguien mejor a quien preguntar y alguien que sepa menos a quien enseñar, que ninguno pueda sentirse el último de la clase y que nunca nadie le diga a un niño ante su curiosidad, eso no es de tu curso.

Ya lo sé, un sueño, pero soñar todavía es gratis.

 

 

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Educación matemática 01: Memoria y esfuerzo

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Acabo de leer en un artículo la siguiente frase:

“No hace falta consultar el Informe Pisa para darse cuenta de que nuestros alumnos no son los mejores en lo que respecta a las matemáticas”.

Pues tampoco son los peores, he tenido oportunidad de tratar con alumnos venidos de sistemas muy diferentes al español y en algunos aspectos presentaban las mismas o peores carencias que las que se achacan a los nuestros, claro que no he conocido ningún finlandés… (eso da para otra entrada…)

Pienso, como muchos han dicho, que algo está fallando, pero los análisis que le leído hasta ahora pecan de simplistas cuando no se dedican al deporte nacional: buscar culpables.

Algunos lo achacan a que los niños aprenden de memoria por ejemplo las tablas de multiplicar, (por cierto, como en la mayor parte del mundo). De hecho, desde hace 40 años he oído esa cantinela, “si memorizas no piensas”, pues no, la verdad es que si memorizas, puedes dedicar tu mente a pensar lo que de verdad importa y no a deducir cómo hacer un cálculo sencillo. La memoria nos ayuda a coleccionar datos para poderlos relacionar y utilizar cuando sean necesarios, no podríamos deducir esos resultados cada vez y no podríamos resolver ninguna situación compleja si utilizásemos todos nuestros recursos en “razonar” cada cálculo.

Memorizar y automatizar los procedimientos sencillos es lo que nos permite avanzar, ir creando un suelo fértil sobre el que trabajar nuestro razonamiento, saber manejar un destornillador sin tener que razonar cada vez por qué funciona como lo hace nos permitirá apretar el tornillo y no impedirá que aprendamos a usar un taladro eléctrico.

La última avanzadilla del progreso ahora dice que no es necesario recuperar el esfuerzo, “la cultura del esfuerzo” que llaman. Dicen: “si necesitas esforzarte para entender las matemáticas es que no estás haciendo bien las cosas”, o peor, es que te las enseñan mal. Por si acaso no te esfuerces más.

Esto ya es, con perdón, para mear y no echar gota…

Cualquier aprendizaje requiere esfuerzo, las matemáticas también, hay que practicarlas, hacer ejercicios, resolver problemas. Aunque parezca una pérdida de tiempo, aunque parezcan ejercicios repetitivos, nos permitirán ver patrones o regularidades por nosotros mismos que no se ven a la primera, no son evidentes sino en la repetición.

O intentar resolver problemas, usando la imaginación, la visión de conjunto y los detalles, la deducción lógica… y lo más importante, equivocarse una y otra vez y saber dónde y por qué nos hemos equivocado, encontrar el error… sólo así se aprende.

El esfuerzo es fundamental y siempre tiene su recompensa, ya sabes, al menos habrás sudado la camiseta…Oliver02

 

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El “ataque” de los posits

Los chavales siempre nos sorprenden, o no…  sólo sorprenden a los que no saben que se puede esperar todo de ellos, que nos darán todo y más. No tenían ninguna motivación externa, simplemente se les ocurrió y lo pusieron en práctica. Una mañana al llegar a clase, en la puerta de la sala de profesores había pegado un “posit”: IMG-20150528-WA0004 Sin más indicaciones. Sin más señas. Poco a poco, el cole se fue llenando de ellos, en la escalera, en las taquillas de los alumnos, en los ordenadores de los profes, en el baño… tira Despertando nuestra curiosidad, llamando nuestra atención y provocando casi siempre una sonrisa y en definitiva creando un ambiente distendido y muy positivo en las últimas y casi siempre estresantes semanas del curso. Las autoras han sido un grupo de alumnas del último curso, 4º de ESO, mi tutoría, que se han despedido este año del cole, entre lágrimas, abrazos y promesas de visitas futuras. Como veis muy buena gente, con iniciativa, con humor y con espíritu positivo… ¡Geniales!.

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La primera encuesta

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¿quién eres y qué haces aquí?

550x-SunX    Siempre he pensado que era simplemente yo, un poco friki y esencialmente feliz.

Tuve muy buenas profesoras en E.G.B., de esas que te riñen cuando no lo das todo y te hacen creer que si no trabajas mucho estás hurtando al mundo tu talento, porque llegan a hacerte ver que tienes talento, que todos lo tenemos… Profesoras que entraban en clase con una sonrisa, que parecían felices cada día, que te iban a ver al hospital cuando estabas enferma y que te abrazan por la calle cuando te ven años después. Yo quería ser así de feliz. ¡Gracias a mis maestras!

Más tarde descubrí las mates, la ciencia exacta, la verdad absoluta y demostrable: “sólo hay verdades absolutas en las matemáticas”… y aquí estoy

Me gusta lo que hago, a veces soy lo que hago: Profedemates.

Un día supe que no se podía enseñar, sólo ayudar a los demás a aprender y aprender yo misma, y cuanto más aprendo, mejor lo hago.

Casi no me había dado cuenta… dirijo una orquesta… y suena genial cada año! ¡gracias a mis músicos!

… y en ello sigo, desde hace años, emocionándome cada vez que descubro mentes brillantes tras ojos muy abiertos, y hay muchas, muchas…

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